Mamá, Laura es gorda.


A veces etiquetamos como crueldad infantil la forma tan directa de describir y de referirse a los demás que se tiene en la infancia.

Pero la forma en la que nos comunicamos los adultos es una mezcla entre experiencia, aceptación de las normas sociales y desarrollo de la inteligencia emocional, por lo que solo es cuestión de perfeccionar lo primero que hacemos.

Mientras llegamos a ese estadio, vamos a ver cómo gestionar esta situación que, a priori, es bastante incómoda.


HA LLAMADO GORDO A ALGUIEN

Conocido, desconocido. En la cola de la compra, por la calle, en el colegio, en un parque.

“Gordo” o cualquier otra palabra que, aunque tiene un origen descriptivo, la sociedad le añade connotaciones peyorativas que nos incomodan a todos.

Cuando suceda, ponte a su altura, hazle una caricia (o el gesto de afecto que quieras) y empecemos a gestionar.

 


 

HABLEMOS DE CÓMO SE SIENTE

“¿Te parece una palabra agradable para nombrar a otro?”

“¿Cómo te has sentido al llamarle así?”

Son dos frases muy sencillas cuya respuesta no nos puede servir como juicio, sino como base para conversar a través de sus respuestas:

  1. Si te dice que se ha sentido mal: “Entonces es que dentro de ti sabes que no está bien.”
  2. Si te dice que se ha sentido bien: “Pues si lo que te hace sentir bien al otro le hace sufrir, algo hay que cambiar para que os guste a ambos.”

 

HABLEMOS DE CÓMO SE PUEDE SENTIR AL QUE SE REFIERE

“¿Sabes si le gusta que le llamen así?”

“Pregúntale a ese niño cómo le gustaría que le describieras para usarlo la próxima vez.”

“¿Si llamasen así a [inserta nombre de persona a la que quiera mucho] te parecería bien?”

“¿Qué cara ha puesto ese niño cuando le has llamado de esa forma?”

Todas estas preguntas nos servirán para empezar una conversación, trabajar el pensamiento crítico y potenciar la conciencia de responsabilidad afectiva.


 

PARA DESCRIBIR INTENTEMOS INVITAR A USAR ESTE ORDEN

  1. Describir a través de algún rasgo de personalidad, comportamental o de vestimenta. “El niño tan gracioso que canta mucho.”

  2. Describir a través del recuerdo de interacción.

  3. Describir a través de un rasgo previamente apalabrado, como por ejemplo: siempre que queramos hablar de una persona y que otros la reconozcan, hablaremos de su corte de pelo o de su color de ojos.

(Por supuesto las primeras veces debemos ir guiando a través de las preguntas para crear costumbre con el orden.)


 

DEMOS OPCIONES DESCRIPTIVAS QUE NOS GUSTARÍA RECIBIR

Antes de dormir, en momentos distendidos del día, mientras se juega… convierte en juego lo que queremos que acabe siendo la costumbre:

“A papá le gusta que le describan diciendo que es X.”

“A mamá le gusta que le describa diciendo que es X.”

“A la tía Julia le gusta que le llamen X.”

Hablar de personas a las que queremos con palabras que ellos agradecen les ayudará luego a relacionar el describir con ser amable.


 

“NO SE HABLA DEL CUERPO AJENO”

Es un hecho, pero para que el mensaje cale en nuestras niñas y niños:

  1. Demos ejemplo y pongamos el culto al cuerpo en segundo plano.
  2. Tengamos cuentos y juegos con variedad corporal y normalicemos las diferencias como un elemento positivo.
  3. Potenciemos el valor de cuidar más lo que están creando/construyendo ellos y no lo que les tocó en la lotería de la genética.
  4. Respetemos su desarrollo natural sin esperar un comportamiento más “adulto” o más “maduro”.

 

¿Y CÓMO GESTIONO EL CORTE QUE ME DA A MÍ QUE HAGA ESO?

Tú sabes mejor que nadie cómo es tu niña o niño y que lo que hacen nos afecta más por cómo creemos que nos van a juzgar que por lo que ha pasado.

No justifiques: habla con tu niña o niño que es quien de verdad te importa y al que de verdad le importas.

Invita a la disculpa: no has hecho nada con mala intención, pero si vemos que alguien sufre por lo que hemos hecho, debemos arreglarlo.

Recuerda que quien te mira mal no es perfecto y desconoce tu contexto y tu realidad.


 

Y no me quiero dejar: ENSEÑAR A ACTUAR SI LO VEN EN OTROS

Tan importante como ser conscientes de lo que dicen es que sean capaces de reconocerlo en otros y de frenarlo, por lo que debemos hacerles llegar estos dos mensajes:

Que siempre que vean a alguien sufrir pidan ayuda a otro adulto o ayuden a poner límites.

Que tan importante como no hacer algo mal es frenar a quien no está actuando correctamente.

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