Al atender a la educación de nuestros hijos, el comportamiento nos tiene que importar y mucho, pero deberíamos hacer un esfuerzo por entender que sus necesidades distan mucho de lo que el mundo de los adultos espera de ellos, o de las leyes educativas pensadas para que aprendan “rápido” sin atender a si lo hacen bien.

Una de las cosas que más quebraderos de cabeza nos da cuando somos padres es el tema del comportamiento: Si se portan “bien”, o se portan “mal” y cómo esas actitudes nos afectan a la hora de hacer planes u organizar nuestra vida en familia.

Un niño NO es una máquina de obedecer normas ni de atender a nuestras pautas sin dudar ni oponerse; es un ser humano que está construyendo su personalidad, su carácter y su forma de ser y que tiene un ritmo personal que debe ser respetado y utilizado para ayudarle.

Vamos a hablar de la exigencia no como algo impositivo, si no como algo beneficioso.

El aburrimiento tiene muchos beneficios y además se ven rápidamente desde el momento que empezamos a dejar que se aburran:

¿Por qué nos preocupa que se aburran los niños? Es una de nuestras asignaturas pendientes como sociedad, perder el miedo a que nuestros hijos se aburran.

Cuando no se nos ocurren más ideas para jugar, cuando estemos convirtiendo el juego en rutina, cuando veamos que nuestro hijo/a no pone el mismo interés por las actividades. Son señales ligeras que nos pueden servir de marcador para cambiar al sitio contrario.

Aprovechando toda la época festiva que llega y todo el tiempo que vamos a tener para estar en familia y jugar, os voy a hablar de los beneficios de jugar en ambos sitios y, sobre todo, qué actividades podéis realizar.

Los ritmos de aprendizaje y desarrollo de los niños no van ligados a nuestro interés o ganas por que hagan cosas, no depende de nuestras inquietudes como padres si no de su destreza e interés.

Hoy hay una preocupación tremenda por que los niños tengan cosas que hacer, que estén ocupando su tiempo todo el rato y que no les falte nada en su horario. ¿qué os parece? ¿es beneficioso o contraproducente?

La frustración suele conllevar rabieta, por eso hay que trabajarla de forma global y basar nuestra acción en el amor para afrontarla.

A menudo nos encontramos con momentos que nos suponen un reto. Hacerles frente puede llevarnos a perder el control y dejarnos llevar por los impulsos más primarios e incluso hacernos claudicar por rabia o sensación de impotencia.

No va de discutir ni de enfrentarse, va de conseguir que el resto del mundo no nos condicione y de que nosotros, de algún modo, consigamos que los demás respeten nuestras decisiones de crianza y educativas.

Ser madre o padre es una experiencia que, hasta que no la vives, no comprendes en su totalidad, pues va más allá de educar. Yo tengo claro que las cosas buenas superan con creces a las no tan buenas, pero no podemos olvidarnos de aquellas que nos complican el trabajo de ser padres.

Y recordar que la tecnología siempre va a estar presente, pero que es preferible que pinten, recorten, peguen pegatinas, cocinen contigo, toquen instrumentos, bailen, hagan deporte, jueguen al aire libre, vayan a un cuentacuentos…

En la actualidad decir que no estamos expuestos a la tecnología es engañarnos a nosotros mismos. De toda la información que nos llega, gran parte procede de plataformas tecnológicas: pantallas por la calle, televisiones, ordenadores, móviles, Tablet, animación 3D….

Es importante diferenciar autoridad de autoritarismo: la autoridad implica respeto y el autoritarismo miedo.

Los límites son indicadores sociales que nos permiten convivir y avanzar en el plano personal y social. Son necesarios y útiles, porque gracias a ello creamos sociedades de respeto y comunicación.

Esto no va de ser perfecto, va de ser padre, que bastante difícil es muchas veces

Todos nos equivocamos y aquellos padres que no se confunden, es que no lo quieren contar. Somos seres humanos con momentos mejores y momentos peores y por ello no debemos de aspirar a ser perfectos, si no aspirar a ser reales.

La resiliencia tiene un montón de beneficios para aquellos que la practican que, al final, repercuten en el bienestar de todos y nos ayudan a crecer y expresarnos de forma positiva.

Ser resilientes consiste en ser capaces de afrontar las adversidades de la vida y enfocar las situaciones de una forma positiva, sacar lo bueno hasta cuando parece que no puede haberlo y beneficiarnos de ello.

© Kimudi. Todos los derechos reservados

EasyCookieInfo