nuestros hijos no deben de sentir la responsabilidad de la gestión del tiempo adulto

Un momentito

Cuando lo dice un adulto, ¿qué quiere? Que le den un tiempo prudencial para terminar lo que esté haciendo.

Cuando lo dice un niño, ¿qué quiere? Que le den un tiempo prudencial para terminar lo que esté haciendo.

En ambos casos se busca lo mismo, poder terminar lo que se está haciendo o tener un poco más de margen personal. Entonces, ¿por qué muchas de esas veces nos enfadamos si lo dicen los niños, pero pedimos que ellos lo respeten?

A veces olvidamos que cada uno tiene sus intereses y prioridades, su forma de pasar el tiempo y sus actividades preferidas y no por ello unas son más relevantes unas que otras. Cada edad está marcada por distintos intereses y cada persona se divierte con algo diferente.

¿Cómo podemos hacer frente a estas situaciones de una forma óptima?

Si es el adulto el que necesita el tiempo la forma mejor de afrontarlo es explicar lo que estás haciendo, ayudarle a que comprenda lo que necesitas y el motivo por el que quieres un poco más de tiempo; pedir que se implique si le apetece es un recurso que nos puede ayudar también.

Si es el niño el que necesita tiempo debemos respetar y adaptarnos: No son máquinas de obedecer y necesitan que nos pongamos en su lugar. Dejarles que terminen lo que están haciendo, dejando claro que tienen que ir terminando para poder hacer algo a continuación.

El enfado en estas situaciones suele surgir si no nos hacen caso en aquellos momentos que tenemos prisa, por lo que aquí debemos ser previsores y avisarles con tiempo, pues nuestros hijos no deben de sentir la responsabilidad de la gestión del tiempo adulto. Avisar con tiempo, explicar las razones de la petición e implicarles en la actividad siguiente que se va a realizar, saber que es más importante cómo nos comunicamos con ellos y cómo actuamos ahora, que todo lo que vaya a venir después.

Una gran ayuda para todos en casa es dar marcadores de tiempo basados en otros parámetros que no sean horarios (para los niños pequeños las horas y minutos son conceptos muy ajenos y no son capaces de comprender), utilizar actividades como guía ( decirles cosas como "puedes seguir hasta que termine de arreglarme", o "puedes seguir hasta que se acabe de hacer la comida"), o cuando son más mayores usar relojes de arena que son muy visuales y comprensibles.

 

Y mucha paciencia, mucha constancia, mucho ejemplo y más amor

 

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