La frustración suele conllevar rabieta, por eso hay que trabajarla de forma global y basar nuestra acción en el amor para afrontarla.

gestionar la frustración

Afrontar estos momentos de frustración es enfrentarse a nuestras limitaciones y aprender a gestionarlas con cabeza y control emocional. Es por eso que ayudar a los niños a comprender la frustración y a manejarla es una tarea que no debemos dejar de lado y tenemos que afrontar junto a ellos desde el primer momento.

Aunque parezca lo contrario, es un sentimiento positivo porque nos ayuda a desarrollar nuestras habilidades personales y nos obliga a esforzarnos, por lo tanto tenemos que experimentarla para aprender a afrontarla.

La frustración suele conllevar rabieta, por eso hay que trabajarla de forma global y basar nuestra acción en el amor para afrontarla. Hay, sin duda, distintos niveles y distintas capacidades de gestionarla, pero tenemos muchas herramientas para ayudarles a afrontar la frustración que aquí os dejo

Es importante no sobre proteger: dejar que se frustren y no posponer ese momento a base de intervenir nosotros, o evitar actividades por miedo a que sufran o lo pasen mal. Nosotros no podemos ser el motivo por el que no aprendieron a afrontar la frustración, debemos ser los que estuvimos ahí para apoyar cuando llegó el momento.

No hay que mostrar los fracasos como algo negativo: fracasar nos invita a intentarlo de nuevo, a conocer nuestras capacidades, a medir nuestros limites personales y nos fortalece como seres humanos. Las cosas son negativas únicamente cuando no podemos sacar un aprendizaje de ellas.

Nos ayuda a practicar la cultura del esfuerzo: a dar más de nosotros, a intentar las cosas por diversos medios y a poner alma y empeño en lo que hacemos. Un niño que se esfuerza será un adolescente que se esfuerza y, por ende, un adulto que se esfuerza.

Facilitarles la autonomía favorece el control de la frustración: al igual que no se les debe sobre proteger, dejar que ellos tengan el mando en las actividades que realicen y sean ellos quienes dirijan es una gran ayuda para aprender. Ellos crean, ellos encuentran limites a sus propias creaciones, ellos discurren.

Y, para variar, ser su ejemplo: si tú te frustras y lo dejas apartado, o te enfadas y pierdes los papeles, o decides no hacer algo porque crees que no podrás y tus hijos saben el motivo… ellos absorben cada gesto y cada palabra. Hay que actuar siempre en consecuencia

La frustración tiene mucho potencial positivo, no tengáis miedo a afrontarla en familia.

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