Es importante diferenciar autoridad de autoritarismo: la autoridad implica respeto y el autoritarismo miedo.

Aprender a poner límites

¿En qué consiste poner límites? En mantenerse firme en las decisiones educativas y en las pautas de comportamiento que queremos que lleven a cabo nuestros hijos; ayudarles, a través de normas, a interactuar de una forma correcta y beneficiosa para ellos. Que entiendan que hay marcadores sociales que hay que respetar.

¿Por qué necesitan límites los niños? Los límites, pese a lo que piensan algunas personas, son un beneficio directo e indirecto.

Directo porque dan estabilidad emocional a nuestros hijos, encuentran un referente en nosotros, refuerzan la autoestima y crean vínculo positivo con aquel que le muestra los límites.

Indirecto porque luego esos límites los ponen en práctica sin que estemos encima corrigiendo ni indicando qué hacer y, además, favorecen a las personas que están con nosotros.

Es importante diferenciar autoridad de autoritarismo: la autoridad implica respeto y el autoritarismo miedo. Educar en el respeto sienta las bases para estar receptivo a más crecimiento personal y a afianzar la autoestima personal. Con el miedo conseguimos sumisión, pero rechazo a seguir aprendiendo y compartiendo espacio con la persona que nos está “educando”.

Claves para poner límites:

Confianza: estar convencido de las decisiones que tomas y no dudar de ellas cuando las apliques, saber que esa pauta es beneficiosa para tu hijo.

Paciencia: los límites no consiguen aplicarse nada más marcarlos ni mucho menos los obedecen siempre. Recordar que todo se consigue con tiempo y paciencia, que la prisa nunca es un aliado en la educación.

Flexibilidad: tener en cuenta sus necesidades para saber cuándo y cómo poner los límites, valorar el estado anímico, cansancio, bienestar físico, cambios en el entorno… y con ello aplicar las pautas de la mejor manera.

Amor: la palabra más repetida en el blog, pero sin duda la más importante. Todo hecho con amor tiene buen fondo y buen final, apoyarse en el amor para poner límites nos hará recordar que lo hacemos por ellos y no por nosotros.

Ejemplo: usar los mismos límites en nuestra interacción social y que ellos lo vean, que sepan que las normas y los límites son para que todos convivamos y no para que los niños estén controlados.

No olvidemos que cada hijo necesitará unos límites distintos adaptados a sus necesidades e inquietudes, cada uno de nosotros tiene unas vivencias y una personalidad distinta, por lo que educar a cada uno será una tarea individualizada y única.

Acabo diciendo que no hay que tener miedo a poner límites: no somos sus amigos sino sus padres, porque estamos ahí para apoyar lo bueno, pero sobre todo para proteger en lo malo. Porque los límites hacen que nos queramos más y mejor.

© Kimudi. Todos los derechos reservados

EasyCookieInfo