tratar a nuestros hijos como los iguales que son y crear con ello una base de confianza y comunicación fuerte y sincera.

“Lo has hecho mal”, “Aparta que no sabes”, “Si vuelves a hacer eso te castigo”

Que nuestros hijos están aprendiendo a hacer las cosas lo damos por hecho y lo tenemos en cuenta, pero madres y padres también estamos aprendiendo a ayudarles y eso parece que se nos olvida.

Dar por hecho que al convertirnos en padres sabemos hacer las cosas y educar es muy injusto para nosotros, nos aporta un papel de perfección que es muy difícil de gestionar y nos puede afectar en negativo a la hora de criar y educar a nuestros hijos

¿Debemos corregir a nuestros hijos?

Claro, porque corregirles implica enseñarles a interactuar y relacionarse con el entorno y los que lo conforman y, para que esa corrección esté basada en el afecto y el respeto, lo primero que debemos tener en cuenta es que si nos ponemos a su altura visual estaremos facilitando nuestro objetivo: tratar a nuestros hijos como los iguales que son y crear con ello una base de confianza y comunicación fuerte y sincera.

Cuando estemos a su altura visual ya podremos usar una de estas opciones para actuar, la que mejor nos venga en el momento:

Da opciones de acción: en vez de enfadarte piensa con empatía y explícale cómo podría hacer las cosas la próxima vez que se presente la misma situación. Cuéntale qué es lo que estaba mal hecho y por qué para que comprenda el motivo de la corrección. Si interioriza más formas de actuar o reaccionar que la que ha tenido de primeras, será más fácil que en el futuro sea capaz de actuar de mejor forma

Ej: has tirado el puzle porque no te salía, ¿Qué te parece si la próxima vez me pides ayuda para hacerlo?"

Hazlo con ellos, implícate tú en la acción que pides: el ejemplo refuerza las enseñanzas y demuestra que las cosas se pueden hacer tal y como les estás pidiendo. Que te vean hacer, que te vean esforzarte y que vean que no es tu intención que todo esté perfecto, pero sí que se ponga empeño, esfuerzo, atención y cariño.

Explícale cómo aprendiste tú: no hay como que se vean reflejados y comprendidos para que asimilen mejor la información que les estamos dando. Empieza la frase con un “cuando yo tenía tus años aprendí a hacer esto…” o “¿sabes qué hacía yo a tu edad?”. Ejemplo y empatía a partes iguales.

Porque corregir tiene que basarse en el afecto y no en la sumisión, así que como siempre mucho amor, mucha empatía y mucha paciencia

Y entonces, ¿cómo sobrevivo yo a esto como madre/padre? Porque sin duda, pasar todo el día en bucle con esta música puede ser agotador y estas claves os pueden ayudar mucho

¿La música os acompaña a diario? ¿tiene un papel importante en vuestra vida? Vamos allá.

La hora de la comida es un momento perfecto para enseñar a través del ejemplo y practicar habilidades motrices, comunicativas y emocionales.

Hoy no vamos a hablar sobre alimentos, ni sobre purés o blw y tampoco sobre cómo o cuándo introducir alimentos. Hoy nos vamos a centrar en aquellas dudas que surgen alrededor del momento de comer

No tengáis prisa por hacer las cosas bien, mejor empezar las rutina de baño 15 minutos antes que ir acelerados por el paso siguiente

No sabemos qué pasa, pero el momento del baño ahora es un drama. Cuesta bañarle, llora al entrar, no quiere, se pone nervioso…

cuando nos disculpamos no lo hacemos buscando el perdón, lo hacemos porque así lo sentimos y porque creemos que es lo correcto

¿Qué te parece que te diga que disculparte con tu hijo es algo maravilloso? Tenemos interiorizada la disculpa entre mayores, disculparse cuando nos equivocamos entre adultos es algo que hacemos con asiduidad, pero ¿qué pasa con los niños?

No hay nadie más importante que el otro en esa habitación, todo se decide juntos y se organiza juntos.

¿Te estás planteando que tus pequeños compartan habitación? ¿crees que ya ha llegado el momento, pero te falta un último empujón para decidirte?

Con estas ideas ya tenéis entretenimiento para unas cuantas tardes originales y llenas de interacción con vuestros pequeños. Espero que las disfrutéis mucho

Hoy el post va a ser muy distinto, y es que a veces nos supone un quebradero de cabeza pensar en formas de jugar con nuestros hijos sin pensar en que nos tenemos que gastar un buen dinero o hacer planes muy elaborados.

No te olvides de que los juguetes deben ir acorde a su edad, si el juguete es de cuando era bebé o simplemente es demasiado pronto para que lo use entonces se guarda/dona/regala y con los juguetes heredados lo mismo.

Tener hijos es sinónimo de tener juguetes.

nuestros hijos no deben de sentir la responsabilidad de la gestión del tiempo adulto

Dentro de las rutinas de cada casa suceden muchas cosas, cada uno de nosotros se ocupa el tiempo con lo que quiere o le toca, y muchas veces a la semana se oye la famosa frase “un momentito”, pero depende de quién la diga nos afecta de una u otra forma.

Tú como adulto puedes procesar y seleccionar la información, pero ellos se quedan con todo y es nuestro deber protegerles hasta que sean más mayores.

Estamos de acuerdo en que en la mayoría de las casas el confinamiento ha pasado factura en cuanto a las normas impuestas sobre las pantallas y su uso: llámalo conciliar, llámalo descansar, llámalo x, pero nuestros hijos han visto más de lo que nos gustaría.

Nuestros prejuicios y nuestros estándares adultos no caben en el juego infantil, porque los niños lo único que quieren es divertirse y aprender en el proceso

Todos jugamos ya seamos niños o adultos, es una manera de entretenerse y pasarlo bien que nos gusta, pero para los niños jugar es mucho más que pasar el rato. El juego es un derecho ya no solo por el componente lúdico que conlleva, si no por todos los beneficios que aporta llevarlo a cabo. 

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